Nueva
Crónica de un País bárbaro
Diagnóstico
crítico de Chihuahua)

Por: Arturo Castellanos Lira (+)
A partir de la edición 1046, semanalmente estamos
publicando desde el génesis o principio, del
único libro escrito en 1961 para honrar y sacar
del olvido a “la cenicienta del Norte”,
Ojinaga y sus regiones por el desaparecido Profr. y
Lic. Arturo Castellanos Lira, leal e incansable colaborador
del periódico del pueblo, “El Centinela”,
desde 1960 hasta 1985, al sorprenderlo este año
la muerte en el Hotel Regis, de la ciudad de México,
el 23 de septiembre de 1985, al registrarse en la capital
del país el más horrendo y devastador
de los temblores que se han recordado en la República
Mexicana.
Al paso del tiempo, dentro del material de este excelente
libro, publicaremos fotografías del Ojinaga de
ayer y hoy. A continuación insertamos el contenido
de este magistral libro escrito por Arturo Castellanos
Lira, originario del bello estado de Veracruz, pero
como todos los grandes escritores y filósofos,
escribió especialmente para Ojinaga, y al mismo
tiempo y sin conocerlo, dejó plasmada la vida
y la magnánima obra del “Padre de la Educación
en Ojinaga”, Profr. Ignacio Rojas Domínguez.
III
CRÓNICAS MÍNIMAS DE LA
HISTORIA REGIONAL
Un
pueblo agradecido
Las autoridades municipales se encuentran en la avenida
Trasviña y Retes trabajando todo el día.
Hay que caminar de ida y regreso, apisonando las calles
para enterarse quién fue el hombre que murió
entre nosotros, haciéndosele tarde para regresar
a España. A base de repetir el nombre, se sabe
lo que significa para nuestro pueblo, la presencia de
padres franciscanos y conquistadores.
Los ojinaguenses se ufanan de conocer a fondo la historia
de su fundación. Los envidiamos de todo corazón
si pensamos que hay pueblos más jóvenes,
tragados por la tierra. Pueblos que permanecen perdidos
en el olvido, mientras la geografía se empeña
en sacarlos de la faz del horizonte. Los habitantes
de estos pueblos disueltos por la ignorancia y voluntad
humanas, viven mordiéndose la lengua y renegando
del presente, añorando el pasado.
Por eso Ojinaga es un pueblo virtuoso, sabe agradecer
los actos y es celoso de sus tradiciones, siempre que
no impidan el desenvolvimiento del progreso local.
Ellos han conservado sus leyendas y tradiciones, y el
folklore de su raza, sólo es simplemente eso:
lo secundario en la vida, y lo primero es comer y satisfacerse
plenamente.
Los pueblos que tratan de vivir de lo pintoresco, todavía
no logran incorporarse al ritmo de progreso de nuestra
patria.
Los pueblos y los héroes no deben caer en la
mezquindad de lo sentimental y a manera de “Mexican
curios”.
Continuará en la próxima edición.