48
AÑOS, NO SE HACEN FACIL
El próximo miércoles 29 de Agosto de este
año 2007, el Periódico del Pueblo “EL
CENTINELA”, el preferido por los lectores del
Municipio y su Región, cumplirá 48 años
de existencia, ya que fue fundado por mi padre Roberto
Leyva Aguilar, el Decano de los Periodistas de Ojinaga,
el lejano 29 de Agosto de 1959.
586 meses constituyen 48 años, de otra manera
_____semanas también lo son o en su defecto 48
años son también ______ días (por
los bisiestos), todo esto se dice fácil, pero
que difícil resulta hacer este tiempo en alguna
empresa cualquiera, así ha sido en “EL
CENTINELA” la humilde empresa fundada por mi padre
con mucha valentía, sacrificios y “cotos
de poder” en contra. Cuando pisó callos
o lesionó intereses mezquinos de algunos poderosos
que abusaron de los humildes, de los desvalidos, de
los desheredados que en múltiples ocasiones recurrieron
a “EL CENTINELA” en busca de la asesoria
desinteresada, del consejo sano, sabio y oportuno de
Roberto Leyva Aguilar.
Fueron cientos, quizá miles los conflictos, los
asuntos, los problemas en que “EL CENTINELA”
y mi progenitor, participaron favorablemente y fructíferamente
en aras de lo más noble que tenemos, nuestro
pueblo.
Tengo plena conciencia porque estuve cerca de él,
en las buenas y en las malas fui testigo de. Como paulatina
pero difícilmente se fueron engarzando, encadenando,
hilvanando, los segundos, los minutos, las horas, las
semanas, los meses, hasta formar ese hermoso trofeo
y que es llama 48 ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DE “EL
CENTINELA”.
Tengo conciencia plena –repito porque viví
cerca de él- el elevado costo que pagó
mi padre por fundar un Periódico independiente
de fuerte critica, pero también soy conciente
de todas las satisfacciones que disfrutó cuando
los humildes que siempre defendió, le agradecieron
su trabajo, su intervención y su espacio en su
huidle tabloide. Ese pequeño medio de comunicación
que como ninguno ha hecho historia, y la cual no favores
a muchos enemigos del pueblo, por lo que desde sus poltronas
en sus elegantes oficinas, un día del año
de 1992 ordenaron a viciosos de manos criminales que
lo destruyeran incendiándolo.
A pesar de ello “EL CENTINELA” sigue viviendo
y si las viejas generaciones parten al viaje sin retorno,
vendrán las nuevas generaciones, vendrán
a hacerse cargo del funcionamiento del Periódico
del Pueblo.
Este 48 Aniversario pasan lista de presente, los que
se nos adelantaron en el viaje al Hades, para ellos
vaya nuestro eterno reconocimiento y nuestra lámpara
votiva, encendida con el amor de nuestro agradecido
corazón.
Honor para Roberto Leyva Aguilar, su fundador, Profr.
Ignacio Rojas Domínguez, Dr. y Gral. Artemio
Gallegos Landeros, José “Sordo” Armendáriz
Pantoja, Aurelio Fernández, Jesús Rohana
Estrada, Severo Santiago Capitanichi, Enrique Montemayor
Aguirre, Dr. Luis Enríquez Vidal, Profr. Gustavo
Domínguez Rivera, Arturo Castellanos Lira, etc,
etc., y para los que no han muerto.
Ing. Anselmo Akosima Cervantes, Profr. José Jesús
Rodríguez Benítez, Profr. Armando Acosta
Zubía, Profr. Jesús Homero García;
y muchos más que colaboran y nos dan animo para
seguir en la brega periodística, habrán
de parar muchos años, muchos Gobiernos de la
Republica, del Estado del Municipio y el pregón
de los pequeños vendedores, anunciando a “EL
CENTINELA” se seguirá escuchando, porque
vendrán otras gentes que con su esfuerzo, trabajo
y dinamismo lo sostendrán para beneplácito
del Pueblo, y desagrado de sus opresores.
Nosotros, solo les queremos manifestar que nuestro Periódico
no es un medo electorero, circunstancial, que como muchos
se alimenta de la carroña que algunos politicastros
avientan a sus pies, pretendiendo tergiversar las verdades
y las realidades para su provecho.
Aquí estaremos por mucho tiempo, defendiendo
las causas más nobles, y a los detractores que
con sus veladas o manifiestas amenazas quieren callar
nuestra voz, vaya nuestro olímpico desprecio
para los hombres honestos y comprensivos que nos favorecen
con su publicidad, y lo más grande su sincera
amistad. Vaya nuestro profundo y sincero agradecimiento
y a nuestros lectores, que por su interés hacen
desaparecer en un santiamén los cientos de ejemplares
de “EL CENTINELA”, de las manos de nuestros
pequeños voceadores y de los exhibidores de los
negocios donde se vende.
¡GRACIAS, PERO MUCHAS GRACIAS!